TRATAMIENTO HOMEOPATICO DE LAS ENFERMEDADES CRONICAS
AURICULOTERAPIA - UROTERAPIA - ORGANOTERAPIA DINAMIZADA
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           ENFOQUES DE UN MEDICO

 

POR EL DR. ESTEBAN B. SANCHEZ

Enfermedad y enfermo en Homeopatía

En nuestro medio, donde la palabra enfermedad está tan difundida dentro de la terminología médica en cuanto al diagnóstico patológico, considero de vital importancia hacer hincapié en cuanto al concepto tan repetido de que no hay enfermedades, sino enfermos; pues considero que para que tal expresión se encuentre en boca de todo profesional del arte de curar, gran valor didáctico y práctico ha de tener en favor de un buen diagnóstico y tratamiento.

Si lugar a dudas, así es, y frente a cada paciente lo pone en práctica la aguda observación del médico tratante, que no olvida jamás que se encuentra frente a una individualidad, a un enfermo portador de una sintomatología que se ha dado en llamar enfermedad, conjunto de signos y síntomas más o menos semejantes a lo que otros pacientes presentaron en observaciones anteriores, y éstos a la vez parecidos a los descriptos y publicados en obras de maestros dedicados al estudio y a la enseñanza de sus respectivas especialidades.

Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? Mucho y muy poco a la vez; mucho en cuanto a la totalidad sintomática, que si bien difiere en algo de los elementos de juicio diagnóstico, muy poco en cuanto a la elección del remedio correspondiente a cada uno de ellos. Si como dijera, el diagnóstico de enfermedad aparente difiere en poco, el diagnóstico terapéutico dista mucho de ser el mismo pues aquí la homeopatía pasa a ser la terapéutica del enfermo y no de la enfermedad, y su elección se realiza en base al conocimiento de los síntomas particulares propios de cada individuo y no a los generales de la enfermedad que es común para todos y muy poco nos sirve para identificarlo, y de ello obtener el remedio que logrará la curación.

Y así nace el otro interrogante: Si medicamos la enfermedad, ¿Logramos la curación? No, decididamente no; conseguiremos suprimir síntomas, calmarlos, cambiarlos, mejorarlos: lograremos la supresión de la enfermedad ó paliación sintomática pero la restitución ad integrum no. Si por el contrario, consideramos al enfermo como una unidad psicosomática, que a la vez de tener vida, piensa, sufre, se mueve dentro de un medio hostil o no, si lo escuchamos y comprendemos, entonces posiblemente hayamos cumplido con los principios necesarios para llegar a una prescripción racional, lógica, donde cada detalle del interroga-torio, del examen clínico y de los complementarios correspondientes nos orienten a la elección correcta del remedio que será aquí si, el semejante a su totalidad sintomática y el indicado para ese paciente portador de la enfermedad diagnosticada.

El concepto, pues, de enfermedad y enfermo no debe jamás ser desechado y menos aún ignorado, así como también el de medicamento y remedio; de éstos, el primero corresponde a toda sustancia medicinal capaz de curar; el segundo, al resultado final de la experimentación realizada; en otros términos se denomina remedio al medicamento que administrado a un paciente logra la curación del mismo.

Todos los elementos de la naturaleza tienen la propiedad de ser medicamentos, previa elaboración según las técnicas indicadas por la farmacopea homeopática, pero es condición necesaria para ser remedio que la sintomatología producida por éste en la experimentación pura en el hombre sano sea semejante a la del enfermo que nos consulta y deseamos curar. En homeopatía, todo responde a leyes naturales inmutables a través del tiempo y que no admiten corrección; de ahí la seguridad con que prescribe el profesional que practica este sistema terapéutico y la confianza en si mismo y en su doctrina.
 

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