TRATAMIENTO HOMEOPATICO DE LAS ENFERMEDADES CRONICAS
AURICULOTERAPIA - UROTERAPIA - ORGANOTERAPIA DINAMIZADA
Obesidad - Reumatismo - Alergia - Asma - Enfermedades de la vejez

           ENFOQUES DE UN MEDICO

 

AUTOHEMONOSODE. ¿La Sangre Cura? ¿Por qué y en qué Enfermedades Actúa? Su capacidad Autocurativa

Desde que existió el primer hombre y enfermó, trató de curarse echando mano de cuanto elemento vegetal, animal o mineral encontró a su alcance, atribuyéndole la propiedad de curar o al menos de aliviar sus males. Pasaron por la "botica" de su imaginación, los jugos o infusiones de hojas o raíces, los venenos o secreciones de glándulas u órganos animales, los derivados minerales, posteriormente las combinaciones Químicas y hasta la más reciente y actual farmacopea contemporánea que linda ya, según las mas autorizadas opiniones, con la casi perfección, lo que daríamos en llamar la tan ansiada "panacea", "el curalotodo" de la jerga corriente, de lo que aún estamos muy lejos de alcanzar pese a nuestros grandes adelantos y no menos reconocidos esfuerzos en la búsqueda incansable de la curación del enfermo. Lo que ocurre, es que se confunde a diario el término "mejoría" con "curación" y muy frecuentemente todo paciente aquejado de un dolor, cree haber curado su enfermedad, como equivocadamente llama a ese síntoma, tomando una simple aspirina, que en verdad solamente ha calmado o borrado el síntoma dolor, consecuencia final de todo un cuadro clínico mucho más complejo e importante y que es en realidad el que hay que diagnosticar y tratar para poder decir que hemos curado al enfermo.

Por tal motivo, cada vez que nos preocupe un malestar tanto en el orden físico como en el funcional o psíquico, pensemos que algo anormal está ocurriendo en nuestro organismo y no nos contentemos con pensar que fue una simple indisposición por causa digestiva o una contrariedad en el medio ambiente en el que nos desenvolvemos, o tantas otras razones del diario vivir, porque aún así, esas simples motivaciones que aparentemente no tienen más importancia que las que uno le quiere dar, terminan somatizándose, es decir produciendo un espasmo coronario, infarto, ataques de presión, etc. si es que el organismo reacciona en forma aguda, o en el mejor de los casos, cuando la respuesta se hace lenta pero acumulativa, se exterioriza a manera de úlcera gástrica o duodenal, de psoriasis, asma, alergia o tantas otras de las llamadas enfermedades psicosomáticas que día a día van en sorprendente aumento a expensas de las tensiones que vive nuestra sociedad a despecho de la lucha profesional en favor de la solución de estos florecientes cuadros clínicos de origen psícosomático.-

Nada hace más enfermos que la ansiedad y angustia que vive el hombre en nuestros días. Fue ampliamente superada la lucha enfermedad-enfermo respecto a las enfermedades infecciosas que otrora tantas vidas cobrara, como así también aquellas relacionadas con fenómenos carenciales y tantas otras que la medicina actual ha sabido superar en forma casi definitiva. Y porque no decirlo, los sorprendentes beneficios obtenidos por la medicina preventiva gracias a los sueros y vacunas, todos ellos hermanados con la HOMEOPATIA desde sus comienzos, ya que es la capacidad inmunológica del organismo frente al ataque de la enfermedad, la que nos lleva a la superación del mal y merced a esa capacidad autodefensiva llamada por los antiguos Natura Morborum Medicatrix, es que logramos la verdadera curación. Unica en verdad si respetamos las leyes que rigen al universo y al hombre y su natural manera de vivir dentro de él y de sus leyes universales incontrovertibles. Es por ello que pasaré revista en forma somera y para conocimiento de quienes deseen conocerse más a sí mismo, el porque de la capacidad autocurativa de cada individuo y como lograrla. Siempre recuerdo la experiencia obtenida en una sala de maternidad hace más de 45 años, inyectando sangre de mujer embarazada de no menos de 5 meses de gestación, en pacientes asmáticos.

Los resultados en algunos casos fueron realmente sorprendentes, pero la imposibilidad de continuar mas observaciones por tener que abandonar la sala al iniciarme en mi práctica homeopática, también dejó trunca la posibilidad de haber agotado ése estudio y su real alcance en cuanto a la terapia del asma y su curación por medio de sangre entera fresca, como así se la llama, al ser inyectada apenas obtenida de la vena del dador, pues mucho tiempo antes, ya se trataba el eczema constitucional del niño con sangre de la misma madre, práctica que se abandonó hace tiempo, pero no carente de base científica, aunque aparezca a nuestra vista como un tanto cuenta o cuanto menos mítica a "prima facie" pero que también tuvo sus adeptos, incluyéndome entre ellos. También, la Autohemoterapia, vieja práctica que tuvo su época, ocupó un lugar importante en la terapia con sangre ente-ra, obtenida del mismo paciente, de la vena del pliegue del codo e inyectada por vía intramuscular, sin que mediara preparación alguna, ni del enfermo, ni de la sangre, ya que la finalidad era utilizar su misma capacidad "Inmunodefensiva" en la bús-queda de su curación. Se la empleaba más específicamente, en las forunculosis y ciertas enfermedades de la piel y alergias en general. Esta técnica fue abandonada como tantas otras, por no haberse obtenido curaciones que justificaran el uso de la misma.

También con sangre entera de dador sano, se han observado curaciones poco menos que espectaculares en el trata-miento del reumatismo y sus diversas formas clínicas. Esta técnica la perfeccionamos ya, hace cuarenta años con el Dr. Moia (Médico biólogo, Jefe del Laboratorio del Hospital Diego Thompson de San Martín). Y posteriormente, gracias a la colaboración del los esposos Dres. Amicone, pude emplear la sangre Oxigenada e Irradiada por el método del Dr. F. Wherli, quién utiliza la sangre de dador correctamente seleccionado e historiado, y la somete a una técnica de preparación por medio de un aparato ideado para tal fin, donde la sangre burbujea en un recipiente de vidrio neutro y de tensiones equilibradas donde se aloja una lámpara de rayos ultravioletas con filtro de cuarzo y de baja presión, donde se irradia uniformemente cada una de las burbujas de sangre contenidas en el recipiente. Bajo la presión balanceada de la cámara surtidos, las burbujas van precipitándose al balón preceptor luego de haberse irradiado, tomando la sangre en este recipiente, su aspecto habitual. La inyección de ampollas de sangre Oxi-irradiada, actúa merced a la acción de los rayos ultravioletas filtrados sobre la sangre que forma nuevos cuerpos químicos llamados Peróxidos que poseen la propiedad de activar los procesos oxidativos endocelulares, es decir, que actúan como fermentos respiratorios celulares, que a su vez actúan a nivel celular en el paciente a tratar. Este adelanto en la técnica de preparación de la sangre, me permitió obtener resultados hasta entonces jamás logrados, ya que, a la acción inmunodefensiva de la sangre entera, se agregaba la acción profunda a nivel celular como reguladora del equilibrio de los procesos oxifermentativos, que al romperse son los que conducen a la lesión tisular y a la enfermedad propiamente dicha. Y ahora me referiré específicamente a un tratamiento realizado con sangre del propio enfermo y que considero como único en su género, me refiero a una técnica de preparación homeopática de dicha sangre que es inyectada específicamente por vía subcutánea y que actúa merced a su acción dinámica, lograda por medio de una técnica que es patrimonio exclusivo de las preparaciones homeopáticas.

Me refiero a la sucusión o dinamización Hahnnemanniana, desconocido para quienes ignoran el valor energético de-sencadenado por los cuerpos que al frotarse entre sí, desprenden una energía específica para cada uno de ellos y que dicha acción dinámica es capaz desen-cadenar una acción curativa semejante a la enfermedad a nivel celular y humoral, tal cual lo dijéramos anteriormente al hablar de la pérdida del equilibrio de los procesos oxi-fermentativos y su alteración orgánica consecuente. Para mi sorpresa, grata desde ya, participé del XLIV Congreso Panamericano de Medicina Homeopática realizado en México en la Facultad Nacional de Homeopatía de ese país, en el que el Profesor Dr. Sanchez Barrera presentara un trabajo realmente excepcional sobre el trata-miento con sangre dinamizada del mismo paciente, en algunas enfermedades como: eczemas, asma, reumatismo, etc. y que acompañara de algunas historias clínicas que corroboraban dichos resultados. La sola mención de mi trabajo publicado hacía 3 años con estudios realizados durante casi 20, despertó un interés inusitado, al punto de tener que leerlo en forma especial y fuera de programa, a pedido de las autoridades del Congreso y los colegas concurrentes al mismo, suscitando toda clase de interrogantes y reconocimientos a la labor realizada "soto-voce" durante tantos años, sin apoyo oficial.

Lo mas positivo de todo esto es que el Dr. Sanchez Barrera en México, a casi 20 años después de iniciadas mis observaciones, da a publicidad un trabajo semejante al mío, ignorando mis experiencias anteriores y reafirmando los resultados recientemente referidos. La técnica empleada era básicamente la misma, con la diferencia que la del Dr. Sanchez Barrera era de mas baja dinamización, manteniendo siempre la misma en todos los casos, tratando de no repetirla si la mejoría del paciente iba en aumento o se mantenía. En cambio, mi experiencia de varios años de observación me permitió perfeccionar la técnica, empleando dinamizaciones progresivas según la enfermedad a tratar y del estado del individuo enfermo. De ahí el nombre de "Auto-hemo-nosode dinamizado progresivo" que sugerí denominar a esta técnica, pues deja implícito el nombre del material empleado, su origen y la forma de dinamización a emplear. Básicamente, solo los resultados en función del tiempo nos permiten aseverar sobre cual es la dinamización más adecuada a cada caso y si las más altas, las medianas o bajas nos conducen a la verdadera curación. Puedo asegurarles que ésta técnica de preparación y los resultados que con ella se obtienen, son realmente sorprendentes.

Basta mencionar que no hay enfermedades y por lo tanto enfermos que no obtengan mejoría, ya que la inyección subcutánea de su propia sangre, sometida a una técnica de preparación homeopática en su dinamización adecuada siempre, sin excepción, aumenta sus defensas desencadenando un mecanismo inmunodefensivo y de regulación del equilibrio oxi-fermenta-tivo que lo conduce a la curación, por ser este desequilibrio el que lo llevó a su condición de enfermo. La técnica es simple, extraer sangre del pliegue de la articulación del codo y una vez sometida al tratamiento mencionado, inyectarla por vía subcutánea profunda en la región deltoidea, es decir, en la parte superior externa del brazo. Este tratamiento debe ser repetido semanal, quincenal o mensualmente según la enfermedad a tratar y el estado general del enfermo. Cuanto más crónica sea la enfermedad, más frecuentes las aplicaciones, pero más bajas las dinamizaciones, aunque menor el número total de ellas y beber 10 gotas todas las mañanas en ayunas de la misma dinamización. Las personas de edad avanzada responden en forma espectacular a este tratamiento, logrando mejoría no obtenidas por ningún otro sistema terapeútico, aún en los casos de arteriosclerosis con trastornos vasculares profundos, en artrosis, reumatismo y todas las enfermedades propias de la vejez. El asma y alergias en general, incluyendo los eczemas, aún los más crónicos, responden en forma rápida con mejorías y curaciones casi "milagrosas" teniendo en cuenta la rebeldía a todos los tratamientos y de tan pronta respuesta a éste. La psoriasis, como así también el reumatismo y muchas enfermedades psi-cosomáticas y del aparato circulatorio, obtienen resultados de mejoría y en muchos casos aún de curación donde ningún tratamiento lo ha conseguido hasta el momento.

También su acción alcanza a las enfermedades del aparato neuroendócrino, comprobándose mejorías hasta en las diabetes, ciertos tipos de bocio, hipogonadismo y muchos casos de obesidad al regular el metabolismo basal alterado. Todo esto acompañado por dos factores que para los pacientes crónicos es realmente importante, primero, la pronta respuesta al tratamiento, que sin duda alguna resulta un elemento más en favor de su curación por la fe o confianza que renace en un enfermo por demás escéptico ante los frecuentes fracasos vividos en tratamientos anteriores y segundo, por el bajo costo, ya que la repetición del mismo va en relación directa a la mejoría obtenida, es decir, que a mayor mejoría, mayor el lapso entre cada aplicación. La repetición se hace necesaria cuando la mejoría se hace muy lenta o queda estacionaria. Por el contrario, cuando dicha mejoría es progresiva y constante, las aplicaciones se van espaciando , para ser repetidas nuevamente cuando se haga necesario un nuevo impulso inmunodefensivo desencadenado por la acción dinámica de una dilusión más elevada, regulación que solamente la experiencia logra controlar en su verdadera magnitud.

Hemos logrado por medio de esta técnica de positiva acción terapéutica de base netamente científica a nivel celular, la comprobación irrefutable de la acción dinámica de las diluciones homeopáticas y la aseveración de que es la reacción vital curativa del propio enfermo, la que lo lleva a su primitivo estado de salud.-.

Dr. Esteban Sánchez

 

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